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/ Firmas / Mtro. Otto Granados Roldán
Desmontando a la maestra otto.granados@itesm.mx Jan 27, 2012 9:55:24 AM


Dicen por allí que la maestra le habría prometido al candidato presidencial puntero dejar el sindicato magisterial dentro de unos tres años a fin de preparar su salida en condiciones más o menos dignas, de cara a su propia biografía personal y política. No hay modo de saber si esa hipótesis es veraz, pero sí lo es que su retiro auténtico de la organización y, por supuesto de la SEP, no suprime, por arte de magia, la estructura de control que el SNTE mantiene de áreas y de procesos clave en la administración de la educación mexicana. Veamos.

Cualquiera que repase el modus operandi de los liderazgos sindicales magisteriales -Jesús Robles Martínez, Eloy Benavides, Carlos Olmos, Carlos Jonguitud y Elba Esther Gordillo- se dará cuenta de que el secuestro de zonas muy sensibles de la gestión educativa forma parte consustancial de la vida del sindicato. Su fuerza no se entiende sin identificar el grado en que está metido en los tejidos de ese universo. El control, por ejemplo, de plazas, del escalafón, de los comisionados, de los cambios de adscripción, de algunas normales, de varias direcciones dentro de la SEP y un largo etcétera viene de atrás y ha sido real.

Fui secretario particular de don Jesús Reyes Heroles todos los años que fue secretario de Educación en la presidencia de Miguel de la Madrid, y participé en la primera reunión y en muchas cosas más que me constan, que sostuvo con el sindicato, entonces encabezado por Alberto Miranda Castro. El discurso, la actitud, la arrogancia del líder y de su gente, parecían los de quienes se sentían dueños y patrones de la SEP, y es que en muy buena medida lo eran efectivamente, entre otras cosas porque dominaban esas áreas, porque disponían de una bolsa muy significativa y porque eran en la práctica un sector del PRI.

La diferencia en el reinado de la maestra es que fue más allá: negoció un blindaje para el sindicato en la Ley General de Educación de los años noventa, se volvió autónoma (a diferencia de Jonguitud que fue echado), se inventó su propia fuerza política al margen del PRI, aumentó considerablemente la renta de las cuotas sindicales, chantajeó gobernadores, compró medios e intelectuales, alentó cuando pudo a la CNTE para atemorizar al gobierno, y exigió y obtuvo más cargos públicos para sus aliados, pero las palancas concretas con que el SNTE interviene en la vida de la SEP, como el dinosaurio, ya estaban allí y, en todo caso, las amplió y perfeccionó.

Por eso su simple reemplazo, asumiendo que algún día se produzca, sin una profunda reforma del modelo de gestión de la SEP y de las secretarías estatales encargadas de la educación, será insuficiente para mejorar lo sustancial que es la calidad, la excelencia, la pertinencia y la oportunidad de la educación pública, y para darles oportunidad a los muchos buenos maestros que hay, de liberarse de su propia organización.

Publicado en La Razón, el 27/I/12.