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Por campus / Toluca
Que viva México, y que viva el Tecnológico de Monterrey noticias.itesm@servicios.itesm.mx Sep 9, 2010 11:05:29 AM


La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos publicada en el Diario Oficial de la Federación el 5 de febrero de 1917, señala en su artículo tercero que todo individuo tiene derecho a recibir educación; en su inciso VI además señala que los particulares podrán impartir educación en todos sus tipos y modalidades, y en el VII, que las universidades y las demás instituciones de educación superior a las que la ley otorgue autonomía, tendrán la facultad y la responsabilidad de gobernarse a sí mismas; realizarán sus fines de educar, investigar y difundir la cultura de acuerdo con los principios de este artículo, respetando la libertad de cátedra e investigación y de libre examen y discusión de las ideas; determinarán sus planes y programas; fijarán los términos de ingreso, promoción y permanencia de su personal académico; y administrarán su patrimonio. Gracias a este artículo, el sueño de don Eugenio Garza Sada sería posible un lustro después.

 

Una vez concluida la Revolución, tanto los gobernantes como los empresarios y comerciantes comenzaron a tomar conciencia de que la modernización del aparato burocrático, de la industria y el comercio nacional, sólo podrían darse con técnicos y profesionales calificados. Así, comenzaron los esfuerzos para crear universidades y escuelas técnicas; pero las limitantes eran grandes: los recintos se concentraban en el valle de México y en el norte, no quedaba más que desplazarse hacia allá o al extranjero.

 

La depresión de los años 30 impulsó a los empresarios regiomontanos a buscar una solución a largo plazo para la formación profesional y cerca de los 40, un empresario, el ingeniero Eugenio Garza Sada, en ese entonces Director de Cervecería Cuauhtémoc, lanzó una convocatoria a sus colegas industriales quienes coincidieron con entusiasmo y convencidos, en comprometerse en la fundación y operación de un instituto de estudios profesionales y técnicos que garantizara la preparación de sus egresados y en cuya operación no interviniera ideología política o religiosa alguna. Y así, nació el Tecnológico de Monterrey.

 

Sí, los que participaron en la fundación del Tecnológico de Monterrey y lo vieron crecer los primeros años, lo hicieron con gran entusiasmo; no podía ser de otra forma dado el éxito de la idea, porque aún antes de que se abriera la primera clase, 350 alumnos ya se habían matriculado para el semestre inaugural que abarcaría de septiembre de 1943 a enero de 1944 y así, un lunes, en el sexto día de septiembre del año de 1943 se dieron los primeros pasos hacia la libertad educativa en la educación privada.

 

Los programas eran cuatro: Escuela Preparatoria, Escuela de Estudios Contables, Escuela de Ingeniería y Escuela de Técnicos. La primera ofrecía el bachillerato en Físico-Química en Físico-Matemáticas; la segunda, titulaba en Contador Público y en Contador Privado; en la tercera, se obtenía el grado de Ingeniero Industrial Administrador, Ingeniero Industrial Mecánico e Ingeniero Industrial Químico; y la de Técnicos, ofrecía capacitación en Técnico Mecánico, Técnico Electricista y Dibujante Industrial.

 

La nueva universidad era dirigida por el licenciado Roberto Guajardo Suárez. Desde su inicio, las ideas de don Eugenio y los empresarios que lo apoyaron, fueron puestas en marcha: en 1951 se obtuvo la acreditación de Southern Association of Colleges and Schools (SACS) convirtiendo a la  institución en la primera de educación superior en recibir el respaldo de esa Asociación, fuera de los Estados Unidos. El Estadio Tecnológico tuvo su primer lleno con un evento para la obtención de fondos del entonces proyecto Ciudad de los niños; se comenzó a ofrecer capacitación para los empleados de empresas; se creó el Instituto de Investigaciones Industriales que trabajó en estrecha colaboración con el Southwest Research Institute de Estados Unidos; el Rockefeller Center Institute becó por primera vez a un profesor de planta para tomar un doctorado en Matemáticas; la editorial de la Institución ya ofrecía a los alumnos libros escritos por sus maestros; arrancó el primer Sorteo Tec; los Borregos jugaron con el equipo del Politécnico Nacional y se comenzaron actividades en edificios propios y sólo 25 años después, comenzaría la expansión del Tecnológico de Monterrey a otros estados de la República.

 

El resto, es historia conformada por miles de sucesos y de personas que como don Eugenio Garza Sada, han hecho posible contribuir a la educación de quienes, no solo mexicanos, buscan ser libres, a través de la educación.

 

Tecnológico de Monterrey: 67 años de vivir la educación en México.

 

Datos y cifras del Tecnológico de Monterrey, a 67 años

 

Constituido hoy como un sistema universitario multicampus con presencia en todo el territorio nacional a través de 31 campus y 10 sedes nacionales, y en 11 países con 7 sedes internacionales y 12 oficinas de enlace, se ofrecen 4 programas de preparatoria, 57 carreras profesionales, 37 carreras internacionales; además de posgrados a través de 53 maestrías, 10 doctorados y 28 especialidades, así como programas de actualización para ejecutivos en áreas diversas.

 

A través de su Universidad Virtual, desde 1989 se ofrecen programas de educación por Internet, con lo que el Tecnológico de Monterrey llega actualmente a más de 119 mil alumnos en 38 países.

 

Con la Universidad TecMilenio del Sistema Tecnológico de Monterrey, fundada en el 2002, se tiene presencia en 21 estados a través de 33 campus, un campus en línea y 6 sedes, para formar personas que se integren rápidamente al mercado laboral bajo un sistema de certificación en competencias.

 

Gracias al Instituto para el Desarrollo Social Sostenible, más de 61 Incubadoras Sociales y de más de 2 mil Centros Comunitarios de Aprendizaje los programas de Prepanet y Secundarianet han beneficiado a más de 18 mil alumnos y más de mil 289 microempresas asesoradas; así como fomentado el servicio social comunitario en más de 12 mil alumnos que han realizado más de 1 millón de horas de trabajo social por semestre.

 

Cerca de 8 mil profesores día con día aplican nuestro modelo educativo y también realizan investigación; actualmente 272 son miembros del Sistema Nacional de Investigadores. Nuestra Institución es la universidad privada con mayor número de miembros en dicho sistema. A través de 128 Cátedras de Investigación se han solicitado 34 patentes.

 

Las innovaciones y contribuciones han sido un signo distintivo de la labor del Tecnológico de Monterrey a lo largo de su historia, como la vinculación de la educación con la empresa; las acreditaciones de sus programas educativos por reconocidos organismos nacionales como FIMPES e internacionales como SACS; los programas de emprendimiento, liderazgo, formación ética y ciudadana; el modelo educativo; el compromiso social. Algunas otras contribuciones fueron introducir el Internet a México en 1987 y establecer la primera Biblioteca Digital y las tecnologías de información aplicadas como herramienta de apoyo a la educación.

 

Para capitalizar el conocimiento, impulsar desarrollo regional y crear empleos de alto valor, cuenta con un programa de emprendimiento que incluye formación, acceso a la red de incubadoras de empresas, red de aceleradora de empresas y red de parques tecnológicos.

 

A 67años de su nacimiento el Tecnológico de Monterrey se ha convertido en una gran comunidad educativa pendiente de los cambios históricos y sociales contribuyendo con su labor al desarrollo de México a través de la formación de mejores ciudadanos.

 

“Sin embargo, la actividad más importante y la que más huella va a dejar es el tiempo y esfuerzo que ‘Beto’ ha dedicado en impulsar numerosas instituciones y asociaciones de beneficencia públicas y privadas”, destacó.

 

A la par de sus actividades empresariales y de servicio público, Alberto Santos ha pertenecido a numerosos patronatos de instituciones o asociaciones de beneficencia, privadas y públicas, dedicadas a dar apoyo a los más necesitados. Sus contribuciones han sido clave en los logros de estas instituciones, entre las que destacan: el Instituto Nuevo Amanecer, Unidos lo lograremos, Andares, Renace y La Gran Familia.

 

“Este es el tipo de ejemplos que queremos mostrar. Porque cuando vemos a Alberto Santos de Hoyos. Un hombre ocupado, lleno de responsabilidades que decide poner su talento y su tiempo en actividades en beneficio de los más desprotegidos estamos seguros de que cuando se quiere, siempre se puede”, celebró el ingeniero Fernández Carbajal.

 

En su oportunidad, el licenciado Santos de Hoyos -quien fue propuesto para recibir este premio por la licenciada Alicia Navarro Martínez, Presidenta del Consejo del Instituto Nuevo Amanecer-, reconoció que el Premio Eugenio Garza Sada tiene un significado muy especial para él por llevar el nombre de una persona extraordinaria, a la que siempre admiró.

 

“Yo simplemente hice lo que me gusta hacer y además lo que considero mi obligación. Ojalá esto sirva como un buen ejemplo de todo lo que podemos hacer, cada quien al nivel que le corresponda por tener un mejor país, uno más parejo, y con menos diferencias sociales”, finalizó.

 

Asociación Programa Lazos, I.A.P., ganadora del Premio en la Categoría de Emprendimiento Social

 

Por el positivo impacto que ha tenido en miles de alumnos de primaria, en sus padres, en sus maestros, en sus escuelas y en las comunidades donde éstas se encuentran enclavadas, la Asociación Programa Lazos, I.A.P. recibió el Premio Eugenio Garza Sada 2010 en la Categoría de Emprendimiento Social.

 

El Programa Lazos -que fue propuesto para recibir el Premio por Carlos X. González Guajardo, Presidente de Mexicanos Primero-, ha beneficiado a niños mexicanos de escasos recursos dándoles el apoyo necesario para que puedan terminar su educación primaria; fue el primer programa surgido de la Fundación México Unido, integrada en la ciudad de México, en 1995 por un grupo de jóvenes mexicanos.

 

Esta Fundación fue instituida para llevar a cabo acciones concretas para despertar en los mexicanos el interés por conocer, apreciar y promover la vivencia de los valores humanos propios de la cultura mexicana, a fin de integrar y proyectar a México por sendas de justicia, paz y progreso.

 

“Para Lazos es un honor recibir este reconocimiento que lleva el nombre de don Eugenio Garza Sada, uno de los grandes promotores de nuestro país siglo XX. Para nosotros es un orgullo recibirlo porque parte de los ideales de nuestra organización precisamente,  es lograr que cada uno de los más de 30 mil niños que se apoyan en las escuelas Lazos en 26 estados de la República en los que tenemos presencia vivan estos valores de honestidad, de congruencia, de una generación de ciudadanía y de participación social”, comentó el licenciado Javier Alarcón Benet, Director General de Asociación Programa Lazos, I.A.P..

 

“Recibimos este premio en el marco de nuestro 15 aniversario, eso nos llena de entusiasmo y nos motiva a seguir adelante en nuestra labor de transformar la educación en nuestro país. Nos impulsa también a seguir trabajando con amor y pasión para lograr un México mejor, más educado, lleno de valores”, agregó.

 

Fernando Landeros Verdugo, Presidente y Fundador de la Institución de Asistencia Privada Programa Lazos no pudo asistir a la ceremonia de premiación por el fallecimiento de su cuñado, el escritor y periodista Germán Dehesa. Pero acompañaron al licenciado Alarcón cerca de 50 niños y profesores de la Escuela Primaria José Vasconcelos de Nuevo León que son apoyados por la Asociación.

 

Entre los años 1995 y 2010 Lazos ha apoyado a 215 escuelas, beneficiando a 151 mil 556 niños, entregado 196 mil 262 paquetes de útiles escolares y 187 mil 182 uniformes escolares. En este periodo y gracias al apoyo de Lazos 51 mil 380 niños concluyeron su primaria, 15 mil 827 maestros y 105,575 padres de familia recibieron formación; se mejoró la infraestructura de 116 escuelas y se rehabilitaron 972 aulas y módulos sanitarios, y se habilitaron 26,425 m2 de instalaciones con bardas, mallas ciclónicas y pavimentaciones.

 

“Ya lo decía Víctor Hugo hace siglos, abrir escuelas para cerrar cárceles. En este siglo ya no basta con abrir escuelas, tenemos más de 220 mil en el país. Es necesario que, como las creadas por don Eugenio Garza Sada, sean buenas escuelas. Que se promueva dentro de ellas un desarrollo humano integral. Personas que no sólo quieran triunfar técnica y profesionalmente; lo cual está bien, sino que lo más importante es que busquen trascender y busquen servir a México”, afirmó Alarcón Benet.

 

Gran convocatoria

 

El Premio Eugenio Garza Sada fue instituido por FEMSA en el año de 1993, con el fin de perpetuar la memoria de don Eugenio Garza Sada, fundador del Tecnológico de Monterrey en 1943, y para destacar y reconocer las actividades realizadas por personas e instituciones nacionales o extranjeras que coadyuvan al bienestar de la comunidad mexicana a través del desarrollo, mejoramiento y promoción de la capacidad productiva de sus recursos humanos y físicos.

 

Este año se recibieron 100 propuestas de 17 entidades del país, entre las que destacaron el Distrito Federal, Nuevo León, Estado de México, Jalisco y Puebla. Éstas fueron evaluadas por el jurado, integrado por la licenciada Blanca Maiz de Lara, Representante Ciudadana Honorífica del Consejo de Desarrollo Social; el contador público Juan Carlos Garza Garza, Presidente de Inmobiliaria XI, Inc. y el señor Jorge Fernández Menéndez, periodista y directivo de Grupo Imagen.

 

Poco antes de concluir la ceremonia, se develó una placa de los ganadores del Premio Eugenio Garza Sada, la cual será colocada en el Mural de los Ganadores de este galardón, sobre un muro que forma parte del monumento que se erigió en memoria del fundador del Tecnológico de Monterrey.

 

Más información sobre el Premio Eugenio Garza Sada y sus ganadores en:

http://www.pegs.com.mx/.