SNC Facebook ITESMedu Youtube SNC Twitter SNC RSS SNC PDA SNC Mail ITESM Calendario SNC Formato Noticias

Portal Informativo

/ Educación
Hay que pensar en lo que se puede llegar a ser, Jorge Font, EXATEC Atleta, profesor, y activista social, el egresado del Tecnológico de Monterrey quien quedara parapléjico tras un accidente a los 19 años, habló de cómo ha superado su condición física gracias a su familia y a personas extraordinarias que, como las de su alma máter, trabajan día con día, creando redes, para tener un México que esté a la altura de la dignidad de sus hijos. agenciainformativa@servicios.itesm.mx Feb 22, 2012 2:56:39 PM

SNC | SISTEMA TECNOLÓGICO DE MONTERREY / AGENCIA INFORMATIVA / AÍDA ORTIZ

"Me llamo Jorge, tengo 43 años y como ven mi vida marcha sobre ruedas", así inició Jorge Font la conferencia "El Encuentro que Humaniza" que dio cierre el 14 de febrero al ciclo programado para la 27 Reunión de Consejeros del Sistema Tecnológico de Monterrey.

El EXATEC, atleta, profesor y activista social, habló a los cerca de 600 consejeros reunidos en el Auditorio de la EGAP cómo fue que a los 19 años, mientras entrenaba, un accidente lo dejó parapléjico y gracias a que se le practicó una oportuna intervención quirúrgica, recuperó la movilidad de las muñecas, los brazos y la mano izquierda.

Font, quien fuera campeón juvenil de esquí de figuras señaló que uno de los momentos más difíciles de su vida fue salir del hospital. "Quien diga que los hospitales son una pesadilla tiene razón, pero aún las pesadillas siguen siendo sueños. Lo difícil es volver a la realidad".

Y es que al salir del hospital fue cuando se dio cuenta de su condición y de lo que seguía: tuvo que reaprender a toser, sentarse, vestirse, peinarse, lavarse los dientes, a escribir, y a desplazarse con la silla de ruedas.

Además tuvo que enfrentar un severo golpe económico, porque, como explicó, vivir con una discapacidad representa un alto costo que por lo general no se puede afrontar porque tampoco es sencillo conseguir trabajo. "En México conseguir un trabajo parado ya es complicado… pero conseguir un trabajo sentado, aunque no tenga nada que ver con aquello a lo que te vas a dedicar es muy difícil; el reto de la inclusión laboral es gigantesco y todavía tenemos que enfrentarlo", dijo Font.

Colores de soledad
Comentó que el regresar a la realidad, a la tristeza de ser testigo de la muerte de una parte de sí mismo lo llevó a sentirse culpable, solo e incomprendido. Sin embargo, un amigo le decía que existían muchos colores de soledad; las soledades negras en las que te sientes profundamente triste y solo pese a estar acompañado, y las soledades blancas que te ayudan a hacer contacto contigo mismo, con tus sueños y tus prioridades.

"El libro de mi vida tiene páginas de todos colores. A veces en las páginas más oscuras es cuando han brillado los colores más hermosos", reveló al confesar que la diferencia en su vida la hicieron sus maravillosos e imperfectos familiares y amigos quienes se turnaban para ayudarlo y lo inspiraron a seguir adelante.

Graduado de la carrera de Licenciado de Administración de Empresas (LAE) del Tecnológico de Monterrey, Campus Cuernavaca, Jorge Font (http://www.jorgefont.com) comentó que sus estudios profesionales lo hicieron darse cuenta de que es: "el deudor más grande del mundo: con un pasivo de cariño y amistad que no me va a alcanzar la vida para pagar". Ese pasivo, dijo, lo motiva a cooperar con diversas organizaciones no gubernamentales como la Fundación Teletón o Unidos por mencionar algunas.

Y agregó que no hay mejor tratamiento que la tacoterapia, es decir "que un grupo amigos te saque del cuarto en el que estás recluido todo el día, te saque de tu tristeza y de tu depresión para llevarte a la calle a comer unos tacos. Así te están diciendo: nos vale gorro el adjetivo; el que nos importa es el sustantivo", dijo.

"La diferencia en mi vida no la han hecho personas extraordinarias. La diferencia en mi vida la ha hecho lo extraordinario de las personas, lo simple pero maravilloso y divertidísimo de mi común y corriente familia. Lo maravilloso, divertido e increíble de mis sencillísimos amigos, ninguno de los cuales sale en las portadas de las revistas o da la nota con López Dóriga, pero dan la nota en la sinfonía del corazón del amigo", afirmó.

Miradas que transforman
Font agregó que esos pequeños detalles en momentos oportunos de la vida de alguien, esos ojos que miran, no por lo que se es sino por lo que se puede llegar a ser es lo que puede transformar a alguien para siempre. "Yo creo que eso es lo que hace el Tecnológico de Monterrey, que da la oportunidad de conocer que las materias académicas son el pretexto. El texto es el que se escribe en el corazón de los alumnos; eso es lo que transforma la realidad y es lo que transforma a las personas en profesionales, en ciudadanos y en seres humanos comprometidos", reflexionó.

"Esa mirada es la maravilla de lo que estoy encontrando en el Tecnológico de Monterrey cuando hablamos de la inteligencia y de la esperanza. No se habla sólo de lo que es, sino de lo que se puede llegar a ser", añadió.

Font manifestó que su mayor fortaleza era su fragilidad, porque al caerse lo atrapó una red que no lo dejó caer al abismo. "Yo creo que en esta vida todos somos tejedores de redes, esas redes que te impiden caer al fondo pero que cuando se aprietan se transforman en el trampolín que te arroja de regreso al río de la vida y ese es un regalo adicional que tienes cuando asistes al Tec; te haces de una banda y la banda te salva, te ayuda y te impulsa a ser mejor persona, que permite transformar cualquier reto en una oportunidad".

Compartió que se pueden tomar muchas actitudes ante la discapacidad y los retos que te presenta, ya sea la del "derechohabiente existencial" que le reclama constantemente a la vida lo que no le ha dado o la "actitud de regalo" que agradece las migajas que cada día le de la vida y que sabe transformarlas en banquetes a los cuales los demás se acercan a alimentarse y a crecer. "Quien vive la vida como un regalo y la regala a los demás nunca, nunca se queda solo".

"Me costó muchísimo trabajo aprender que sí hay personas que saben aceptar de ti cosas antes que tú mismo y con eso te enseñan a aceptarlo. Personas que saben mirar más allá del marco con ruedas y se atreven a decir 'yo quiero pintarlo contigo'. Esa mirada con nombre y apellido es Tere Corona, y es mi esposa. Lo mejor que me dejó el Tec, a quien conocí en la romántica clase de estadística", bromeó y agradeció el regalo que la vida les hizo a ambos con el nacimiento de su hijo Pablo por quien -dijo- se levanta cada día y se esfuerza por darle lo mejor.

"Le quiero dejar la certeza de que este país no solo son balazos y estupideces. Que hay personas que con la revolución silenciosa de su convicción y de su trabajo permanente están construyendo un país que está a la altura de mi Pablito y de millones de otros niños en este país. Que podemos construir un México que esté a la altura de la dignidad de mi Pablito y de nuestros niños", finalizó Jorge Font.


INSTITUCIÓN
EDUCACIÓN
SNC | AGENCIA INFORMATIVA
agenciainformativa@servicios.itesm.mx
AÍDA ORTIZ
20.02.2012